A partir de un óvulo no fecundado (haploide) se origina un nuevo individuo. Eso ocurre con los zánganos de las abejas, que son machos partenogenéticos. La partenogénesis podría haber surgido en la evolución por la infección de las abejas por una bacteria parásita intracelular, heredable con los óvulos: Wolbachia (una ricketssia, bacteria parásita intracelular que se cree puede haber originado las mitocondrias).También en hormigas.


En los pulgones coexiste una reproducción asexual partenogenética, que permite que en las condiciones favorables de la primavera y verano se multipliquen rápidamente, y una reproducción sexual partenogenética de producción de machos haploides, que producen espermatozoides que fecundan a los óvulos, originando huevos diploides.
En la Artemia salina, pequeño crustáceo utilizado en acuicultura, hay una partenogénesis que origina hembras.
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